lunes, 28 de septiembre de 2015

50 años

Son los años que hacen que se ordenó nuestra cura D. Ramón.
Como cura me merece respeto, pero lo de ayer fue una exageración.
Un cura es una autoridad moral para sus feligreses, pero no es una autoridad, aunque a veces en mi pueblo lo parezca. LO de ayer fue un espectáculo de otros tiempos que no debió haberse producido. Políticos festejando a un sacerdote que envió a un  municipal a acallar la megafonía en una carrera de niños porque molestaba la misa, no lo pidió por favor, actuó como autoridad.
Un cura es un cura, un pedáneo es un pedáneo. Hace tiempo que iglesia y estado no son una misma cosa. Ayer no pintaba nada en el pueblo toda la delegación política que se montó, alcaldes, exalcaldes y pedáneos.
Si el PP quiere salir de la deriva actual , debe evitar espectáculos trasnochados como el de ayer, loq ue no significa que nadie renuncie a su religión.
Si D. Ramón, el cura escuchase a su jefe, el actual papa, no habría permitido un fasto de ese tipo en tiempos en que tanta gente pasa necesidad.
No me pareció bien. Y yo sólo soy un ciudadano.